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domingo, 18 de diciembre de 2011

El valor del sacrificio

Que mal educamos a veces a los niños, parece mentira que seamos tan nefastos en algo tan básico cómo es hacerles ver que el esfuerzo y el sacrificio tienen su resultado positivo, y la dejadez y el fracaso tienen como resultado el desastre.
Entendamos lo siguiente, llegan las navidades y aparecen 20 personas en la casa de una pareja de "ancianos" o como a mi me gusta llamarlos en resumen "Trabajadores incansables con más de 65 años de experiencia que mantienen como eje angular la sociedad cuidando de mocosos sin respeto mientras los padres se van de casa rural para relajarse", para cenar. En estos casos, se da una situación hipócrita, hay dos preguntas que entorno a los niños relativamente pequeños flotan en el aire:
1º ¿Qué tal las notas?
2º ¿Qué has pedido por reyes?
Sinceramente, mis notas nunca eran algo de lo que se pudiera hablar explayándose uno, pero ahora bien, de la carta de los reyes magos podría escribir en papel continuo. Que contradicción es cuando un niño o adolescente te responde que ha "dejado 3, pero es que me tienen manía los profesores", replicarle con lo fabulosos y magnánimos que son los reyes magos.
Esto es sólo algo reseñable porque se acercan las fechas festivas pero a la hora de la educación formal es lo mismo. ¿Cómo vas a comprender, alma de cántaro, lo que significa analizar una oración, si durante el aprendizaje de los complementos estabas cotilleando sobre los doraemons?
El esfuerzo que implica para un chico de 4º de la ESO de asistir todos los días a clase para aprobar, que no digo aprender, se ve difuminado por profesorado desmotivado que les dice que si van a molestar no asistan al aula (a saber cómo aprobó la oposición ese ínclito en su momento).
Todo se lo damos hecho a los niños, se ha de valorar un poco que esa no es manera de conseguir una buena educación para ellos, sino que si les damos cada día lo que se les antoja, no van a querer nada realmente.
Pero creo que a pesar de todo, cuando llegue el momento de ser padre y mi hij@ me venga a pedir algo... la pedagogía y psicología poco van a importar.

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