¿Desde dónde somos educadores?
¿Cuál es el momento en que empezamos nuestra labor? ¿Dónde los contratos nos arrastran al mundo del trabajo y hasta que punto nuestra labor se queda de puertas para dentro?
Cuando trabajas en la enseñanza, dirigida a niños o a adolescentes nuestra labor no queda restringida a un contrato laboral de 6 u 8 horas sino que continúa más allá. Desde que comenzamos una carrera educativa, hasta que conseguimos dirigirnos hacia lo que realmente nos gusta en la vida, podemos dar muchas vueltas, pero, si conseguimos encauzarnos y llegar a trabajar en lo que realmente nos gusta, podemos dar un gran salto cualitativo en la vida en el que nuestro trabajo y gustos estén cercanos.
En este sentido comienza la visión de la educación para los educadores, no nos podemos centrar en un contrato laboral y en un espacio restringido de trabajo para llevar a cabo nuestra labor, sino que tenemos tantas ocasiones en las que desempeñar nuestras posibilidades que no las podemos limitar, pero que tampoco las podemos regalar para que abusen de ellas.
Cualquier momento es bueno para ser mejor persona, es algo que no debemos olvidar y pese a que a veces tengamos impedimentos o dificultades que se interpongan en nuestra labor como una inferencia no deseada tenemos que reponernos y tratar de seguir adelante, valorando por nosotros mismos el esfuerzo diario, los logros conseguidos(que nosotros vemos día a día), y deseando que las mejores opciones para nuestros educandos que nosotros les ofrecemos sean objetivamente las mejores posibles.
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